En Choroní descubrí…
Que la verdadera fiesta no eran los tambores, sino la facilidad con la que un desconocido terminaba sintiéndose como en casa. Hay destinos que se recuerdan por un monumento. Otros, por un paisaje. Pero hay
Que la verdadera fiesta no eran los tambores, sino la facilidad con la que un desconocido terminaba sintiéndose como en casa. Hay destinos que se recuerdan por un monumento. Otros, por un paisaje. Pero hay
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